Una jugada maestra. Una estocada limpia. Una burla perfecta.
Un músico acuciado por la tisis en un sanatorio recibe el encargo de diseñar el programa de un concierto. La escena la completan Hitler y todo su alto mando.
Nuestro narrador quiere aprovechar ese momento para vengarse por todo el daño que están sufriendo sus congéneres. Sigue leyendo